Ejecutivo y mayoría solicitan medida fiscal para responder a la crisis social

Ejecutivo y mayoría solicitan medida fiscal para responder a la crisis social

Responder al enfado de la calle, pero sin negar sus compromisos históricos. Mientras los opositores a la reforma previsional se preparan para una duodécima jornada de movilización, el jueves 13 de abril, el Ejecutivo y la mayoría analizan la mejor forma de enviar una “señal” de justicia social.

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A falta de aumentar los impuestos, línea roja absoluta para el jefe de Estado, el ejecutivo pretende marcar un cambio con pequeños toques impresionistas. Con varias medidas sobre la mesa: restringir aún más las recompras de acciones, reforzar la lucha contra el fraude y la optimización fiscal y social, anular ciertas rebajas fiscales prometidas como el impuesto de sucesiones y, quizás, más a largo plazo, pensar en iniciativas a nivel internacional sobre la fiscalidad de capital…

La reforma de las pensiones no involucró a las empresas. El ejecutivo se ha cuidado de no encarecer la mano de obra aumentando las cotizaciones, ni de gravar a las empresas. De ahí una pregunta en la cúpula del Estado: ¿debemos avanzar hacia una nueva reforma muy liberal o más bien enviar un mensaje a la izquierda?

Rompiendo la imagen de «presidente de los ricos»

Varios textos autorizaron, en los próximos meses, poner música a esta enésima ilustración del «al mismo tiempo» presidencial: la traducción legislativa del acuerdo de reparto de valor negociado por los agentes sociales, que amplía el interés y la participación en pequeñas empresas, pero también el programa de estabilidad, que marca para la Comisión Europea la trayectoria para la recuperación de las finanzas públicas y se presentará a finales de mes y, finalmente, el presupuesto de 2024, este otoño.

En este contexto, el anuncio de Emmanuel Macron, durante su entrevista televisiva del 22 de marzo, de una iniciativa para moderar las recompras de acciones por parte de grandes grupos es más ambiciosa de lo anunciado. Ya no se trata sólo de redistribuir más participación o reparto de utilidades a los empleados de estos grupos. “Al presidente le preocupa la justicia fiscal”, indica el Elíseo, que ahora quiere «poner fin a las prácticas abusivas de recompra de acciones» pagar «luchar contra el sentimiento de que algunas personas se enriquecen indebida e injustamente».

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Del lado de los parlamentarios, varios pesos pesados ​​de la mayoría se preguntan, por su parte, sobre la conveniencia de reabrir el sitio de construcción de la fiscalidad «enviar una señal», después de seis años de recortes de impuestos casi ininterrumpidos para individuos y empresas. Y contribuye, quizás, a sacudir la imagen de «presidente de los ricos» que se pega a la piel de Emmanuel Macron desde 2017.

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