Nadie se quería pierde en el T-Mobile Arena de Las Vegas el combate mas esperado del año, aunque no hubiera un cinturón en juego. Leyendas vivas del boxeo como Mike Tyson, Sugar Ray Leonard y Manny Pacquiao no dejen la vista del ring, y bien seguro vieron como la contención tenía dueño desde los primeros compases.
Cierto es que Ryan García (23-0-0 con 19 ko hasta esta madrugada), tras un primer asalto de tanteo, anodino, normal en un combate como éste, fue con todo en el segundo. Pelea pactada en 136 libras y sólo diez más en la cáusula de rehidratación, el Tanque de Baltimore tuvo que agarrarse al cuerpo del californiano para frenarlo. O más bien quise hacerlo.
Lo dejó que cansara en un par de acometidas que frenó con strategia ante un rival que se creyó que no podía noquear al pupilo de Floy Mayweather. Esta misma estrategia le faltó a García, superestrella de las redes sociales con 10 millones de seguidores sólo en Instagram, pero menos boxeador que Gervonta. In estas que el King lanza otra acometida que Gervonta esquiva agachándose para seguir conectarle un gancho al rostro que se sienta en la lona a García.
El punto extra conseguido por el derribo fue lo de menos, pues éste no era un combate para llegar a las cartulinas (Davis llegaba con una marca de 28-0, 26 por ko). Lo de más fue que el Tanque, con este ‘to knock down’, dijo al de Los Ángeles: “Este combate es mío. ¿Qué había creído?«.
Comenzó el tercer asalto, y de ahí hasta el quinto se los llevó a todos Gervonta. Dejó el centro del anillo a Ryan y guardó una distancia saludable, para mantenerse alejado de la mayor envergadura del californiano, 1,74 metros de altura y 178 centímetros de alcance frontal al 1,66 y 171 cm del pequeño Tanque. Davis zafaba, entraba celere con un solo golpe y salía, como una pelota que rebota en el frontón.
Compañaba los puños con gestos, provocaciones y risas para minar la moral de su pareja de baile. King Ryan mejorado algo en el sexto, el único asalto, junto al primero, que se lo pudo llevar a los puntos. En una pelea como esta, el peleador alto tiene que hacer valer su ‘jab’, el recto de izquierda para tener una raya al rival y controlar la contienda, pero a Ryan García no le salió.
Uno de los momentos del año boxístico
Por el contrario, Gervonta sí ejecutó correctamente la estrategia: con un punto de gravedad más bajo, el de Baltimore se quitaba las manos gachándose y desde ahí lanzaba sus golpes de poder con la izquierda, pues es zurdo, guardia cambiada.
Y llegó el séptimo asalto, el instante que quedará en la retina de los aficionados como uno de los momentos del año boxístico. Gervonta se protege de un gancho cubriendose el rostro con los puños y, sin apenas recorrido para girar el cuerpo y lanzar toda su dinamita, tiró de un gancho de izquierda al costillar, un golpe de cirugía que golpeó justo sobrio el hígado, entrando como puñal en una barra de mantequilla.
El King no cae al instante, pero retrocede y se le muda la cara hasta a la pareja de leones que lleva tatuados en los pectorales. mil bello ryan is heredo de muerte. Gervonta lo mira a los ojos y se da cuenta al instante. Le abre la boca como un lobo y hasta le aúlla. Se enfila hacia el. Los golpes al cuerpo, por fuertes que sean, no dejan inconsciente al peleador, pues el cerebro no tiene que desconectarse para buscar protección. Pero el dolor es insoportable cuando se encaja y mucho peor dos segundos después.
Un trueno recupera las entrañas de Ryan García. Todo pasa muy rápido. El angelino se tiene que recuperar mientras un typo qu’lleva tatuado en la espalda, de uno a otro omóplato, ‘Baltimore’ con una tipografía como dibujada por Frank Miller, viene a terminar el trabajo.
No es tarea fácil para Ryan, que prefiere hincar la rodilla, gesto que inicia automáticamente la cuenta del árbitro, al tiempo que mira al Tanque con los ojos de una presa que no quiere ser devorada. Despierta la compasión. Uno, dos, tres… García alza la vista hacia el ‘referee’ y asiente como diciendo «estoy bien, voy a levantar».
Un nuevo rey en el ring
Efectivamente, este gesto en el cuadrilátero solo significa que puedes continuar, que al final del 9 recuperarás la verticalidad una vez apurados al máximo todos los segundos de protección. Pero el Rey no se incorporó. Desde el suelo entrega al favorito el reinado del boxeo del ‘show business’.
Cierto es que los cinturones del peso ligero los tiene David Haney y por ahí anda Vasiliy Lomachenko, pero Gervonta Davis se ha ganado mandar en el ‘pay per view’ y peleara con quien y cuando quiera. Non se qué dice el contrato, pero una revancha con Ryan García no es necesaria, aunque el duela a Óscar de la Hoya.
Quizás esta madrugada en la ciudad del pecado haya terminado la era de Saúl el Canelo Álvarez como cara del boxeo mundial libra por libra para dar paso a la de Gervonta, el chico malo de los suburbios de Baltimore.


