«Antes no daba miedo un dolor de garganta»

«Antes no daba miedo un dolor de garganta»

De la pandemia, no salimos igual. En mayor o menor medida, el coronavirus dejo una marca en todos. Y en materia de salud mental, se está notando. Lo confirman especialistas en psicología que señalan que aumentaron los casos de ansiedad por enfermedad o excesiva preocupación por los problemas de salud.

Por Marina Stordeur, psicóloga clínica y profesora adjunta interina de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en pandemia vulneró la confianza sobre la regulación del propio cuerpo.

“Antes no nos daba miedo un dolor de garganta, porque implicaba tener queja, algo leve. Desde el Covid esto cambió ya que algunas personas se complicaron con ese estilo y sus cuadros se agravaron”, advirtió Stordeur, quien asegura que con el coronavirus algunas cuestiones «convertirse en temas de vida o muerte».

Por eso, sigue, hoy no tenemos certezas de que lo simple no se complique. «El pensamiento catastrófico que suelen tener las personas con ansiedad por enfermedad o hipocondria se confirma en pandemia. Todo eso muy malo dejó de ser la excepción”, comentó la psicóloga.

El dolor de garganta se convirtió en un factor de preocupación para personas que sufren ansiedad o hipocondría.  Foto Shutterstock.


El dolor de garganta se convirtió en un factor de preocupación para personas que sufren ansiedad o hipocondría. Foto Shutterstock.

El temor a enfermarse también puede manifestarse sosteniendo hábitos incorporados con la pandemia, como usar barbijo al aire libre, constantemente limpiarse las manos incluso con alcohol en gel or desinfectar lo que ingresa al hogar. «Todo depende del grado de la tarea y de la preocupación. No listen que el contexto se modificó y vivir en estado de alerta es una señal a considerar”, destaca.

Explique que la persona presentada es el tipo de trastornos que interpreta cualquier signo de su cuerpo como sintoma de una enfermedad tomb. “No ubica estadios intermedios o niveles. Lo primero que piensa ante un dolor de cabeza es que tiene un tumor, por ejemplo. Y busca elementos para confirmar esa hipótesis, muchas veces a través de internet”, aporta.

Según Stordeur, donde se observó después de la pandemia su más situaciones de ansiedad y, en algunos casos, esa ansiedad está asociada a cierto miedo por la salud.

«Las personas que sufrieron ansiedad por enfermedad quedaron más vulnerables, ya que presentó la tímida fantasía», ella es la especialista. Y remarca que “solo hay un componente del aparato físico y otro vinculado con la forma en la que transitó el coronavirus”.

El psicólogo y sociólogo Martín Wainstein, director de la carrera de especialización en Psicología Clínica de la UBA y director de la Fundación Gregory Bateson, dice que “la pandemia ha generado una exposición muy fuerte a la representación de los muertos como estímulo”.

“Fuera de situaciones de guerra, nunca en nuestro tiempo estuvimos tan conectados con la muerte. Era escuchar todos los días que habían desaparecido 200 personas por un virus sobre el que, antes de las vacunas, solo podíamos encerrarnos y lavarnos las manos. no es gratis, dejo una marcadice Wainstein.

En junio de 2022 todavía usaba el barbijo en el transporte público.  Foto Rafael Mario Quinteros


En junio de 2022 todavía usaba el barbijo en el transporte público. Foto Rafael Mario Quinteros

“Esto quedó reflejado en el aumento de la demanda de atencion por trastornos de salud mental. La Organización Mundial de la Salud la llama la segunda pandemia”, compara el especialista, quien encuentra que «subio casi en un 200%».

Y agregado: «Superada la pandemia, cualquier fenómeno retraumatiza. Aparecen casos de dengue, por ejemplo, y rapidamente se planta un panorama dramático».

A su vez, destaca que «los medios le están prestando más atención a estos temas y difunden noticias sobre posibles amenazas para la salud, eso tampoco ayuda ante cuadros de ansiedad. Otros temen por los posibles efectos del Long Covid».

Wainstein señaló que la situación se tornó compleja cuando el miedo limite. «El problema surge cuando por temor una persona no puede ensuciar a la calle o relacionarse. Hay que diferenciarlo de un cambio de habito. Una cosa es no compartir el mate y otra es no poder ir al trabajo por miedo al contagio”, detalla.

Martín Etchevers, Doctor en Psicología y Profesor Titular de Psicoterapias de la UBA, dice que nuestro solo será vulnerable a la confianza sobria de las propias posibilidades de recuperación, sino también sobre el sistema de salud. «¿Está mal? ¿Y si lo que tengo es algo nuevo que no conozco?”preguntan muchos.

“En mi consultorio se registraron más consultas por esta preocupación asociada a cuestiones de salud. Mucho seienten mas debiles y amenazados y cuando vamos a buscar las razones, los pacientes se refieren a cambios vinculados a la etapa pandémica”, resalta Etchevers.

Señala que «las personas que tenían inclinación a sentir o interpretar signos físicos como una fermedad grave tuvieron un refuerzo muy clarito con el Covid».

Hay evidencias, sostiene Etchevers, de que la pandemia»aumentaron los niveles de estres post traumático, los duelos sin resultados, la ansiedad y la depresión y esto, à la vez, incréó las probabilidades de que consoliden trastornos de preocupación por la salud”. Esto tiene que ver con que «vivimos una experiencia dolorosa y genuina».

Dice que había personas qu’ya sufrían de este trastorno y que, en ellas, el cuadro se agravó; y otras a las que seguramente despertaron despues del coronavirus.

«El miedo no se termino»

“Hace 10 años que trabajo en el mismo lugar, jamás me tomé licencia por enfermedad. Antes del Covid, prácticamente no me dolía la cabeza ni me resfriaba. Y si me ocurría, no me preocupaba”, cuenta la cuenta Lorena (37) Clarín.

Eso cambió con el coronavirus, según comentó. “Llegó la pandemia, pasó a la modalidad home office y estuve dos años casi encerrada. Las veces que me picó la garganta, me huyó a hisopar a La Rural. Ante el primer indicio, me testeaba, nunca di positivo pero estoy seguro de que tuve Covid al menos en tres oportunidades”, asegura.

«Puedo decidir que entrada al club de los hipocondriacos. Es que en pandemia tuve a mi papá ya mi hermana internados por coronavirus ya mi mamá grave. Y el miedo no se terminó”, relató.

Hay una situación que se vivió hace poco. «Nunca fut de levantar fiebre, la semana pasada tuve 38.8° colgante un solo día y en seguida pensé: ¡Es dengue!. Claramente, no era. Pero me quedé con esa idea, con ese miedo. Algo que antes de la pandemia no me pasaba», cierra.

PD

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