Valentina Marletta, 23 años, acaba de recibirse en la Universidad Nacional de La Plata y quiere su especialidad en Aerodinámica en la máxima categoría del automovilismo mundial.
El sonido estridente de un avion que vola en linea recta con rumbo oeste interrupte El relato de Valentina Marletta y la inducida un alzar la vistaobserve atentamente este paso fugaz por el cielo cristalino que recubare las casas bajas de City Bell y retomar la charla como realimentada por un esímulo necesario.
Después de 23 años, Marletta logró convertirse en la primera ingenieria aeroespacial recibida en el pais y, por estos días, está resignada a compartir su tiempo entre las entrevistas que conceden a los medios de prensa y sur rol clave en un proyecto de investigación grupal sobre Fluidodinámica Computacional.
Esos primeros pasos que terminaron encarar como profesional reafirman el vínculo estrecho que mantienen con la Universidad Nacional de La Plata, el lugar de pertenencia que también transitaron sus padres y tres hermanos mayores, todos los médicos reconocidos de la capital provincial y alrededores. «Soy la oveja negra de la familia»expresa la hija descarriada con candidez.
Ya desde sus épocas de estudiante primaria y secundaria en el Instituto José Manuel Estrada, Marletta percibió que su vocación la empujaba hacia un futuro diferente al restaurante de su familia. A la hora de recibirse de bachiller hacia rato que los interesaban particularmente las ciencias exactasAsí, casi sin haberlo propuesto, su interés por una posible carrera en el nivel terciario comenzó a perfilarse entre las fórmulas químicas y el fascinante mundo de la aviación.
Aquel de su primer vuelo en avión a los 12 años con destino a Disneyworld (en Orlando, Estados Unidos) ya había marcado imborrables en la memoria del joven, antecedente de peso para su decisión de ingresar en la Facultad de Ingeniería y cursar las primeras materias de aeronáutica.
«En poco tiempo, la carrera de Aeronáutica se convierte en Aeroespacialde un plan de actualización diseñado en 2018, que reemplazó al que estaba vigente desde 2002. No dudé en quedarme junto a otros treinta estudiantes, de los cuales ya se recibieron catorce varones y yo”, relanza Marletta con un leve dejo de orgullo.
El sueño mayor de la bachiller aspirante a científica terminó de caminar definitivamente cuando cursaba el tercer año y aprobado con una media de 8 exámenes parciales de Mecánica Racionalel material que la mayoría de los alumnos consideró como el obstáculo más difícil de superar.
Después de haber dado ese paso auspicioso, los propios temores y prejuicios («no es lo mío», «no voy a poder») quedaron alojados en el arco de los recuerdos. Ahora, con los pies firmes sobrios en la tierra conquistada, Marletta se nutre de nuevos conocimientos para manteniendo su especialización en Aerodinámica.
Admitiendo su incontenible interés por desentrañar los secretos que guarda el diseñador de todo aparato levantar capaz de volar, Marletta reveló que se sentiría totalmente realizada si consigue aplicar los conocimientos acumulados – a través de un minucioso y esforzado por rigurosos estudios, libros, simulaciones y programas computarizados – es Fórmula 1 coches.
«Descubre esa categoría de fama mundial pendiente de la pandemia. Anteriormente, solo mi mamá había sido aficionada a los autos de carrera y su ídolo era el piloto argentino Carlos Reutemann. De a poco empecé à ver las carreras por televisión y seguí al detalle los sistemas aerodinámicos de los autos, lo que me demostró que tienen un diseño tecnológico y físico muy relacionado con lo mío”, se entusiasmó de cara a ese nuevo desafío que se planted, dispuesta a perseverar hasta alcanzar ese objetivo, ya instalada en su horizonte.






