As a gigante perezoso al que le cuesta levantarse, muchos de los actores que orbitan alrededor del mediático caso Negreira han comenzado a reaccionar una semana después de que estallara el escándalo. Poco a poco, por más que en algunos casos sea con la boca pequeña, se empiezan a pedir responsabilidades y cuentan al Barcelona, el gran señalado por los pagos recurrentes al exvicepresidente de los árbitros.
Sendos comunicados de Sevilla y Espanyol provocaron que Javier Tebas, presidente de La Liga, diera un golpe de timón en el que pasó de un tibio análisis inicial a una respuesta mucho más dura. Afirmó que no le temblará la mano en acudir a instancias europeas si la Fiscalía no actúa, y exigió a Joan Laporta su dimisión si no dio una respuesta convincente al porqué de esas remuneraciones.
Esta declaración se produce después de cada reunión con los representantes de los clubes en las juntas de división. Ahí, entre los muros de la sede de LaLiga, se escenificaron dos posturas contrapuestas. De un lado, el horrible de equipos de Primera y Segunda, favorable a un transmisor no revelado conjunto de rechazo qu’acabó siendo publicado tras la reunión de la Comisión Delegada. Esa señaló, en que mostraron su repudio y profunda preocupación por un caso que considera “de máxima gravedad” y mostraron su respaldo a las actuaciones iniciadas por La Liga, recibió el apoyo unánime de todos los clubes excepto de dos. En primer lugar, claro está, el Barcelona. Y segundo, el Real Madrid.
La entidad presidida por Florentino Pérez sigue sin pronunciar se publicamente sobre un asunto que, se mire por donde se mire, la toca directamente. En todo caso, la Comisión Delegada dejó claro que su representante en la reunión de la junta de división puso objeciones para adherente a comunicado común. Los motivos de ello no han trascendido.
El silencio del Real Madrid es uno de los mayores gritos. También lo era el del Gobierno, pero ayer terminó pronunciándose José Manuel Franco, presidente del Consejo Superior de Deportes. No agregue demasiado. Insistir en que hay que dejar trabajar a la Fiscalía ya la Agencia Tributaria y en el descrédito que casos como este pueden tener para el fútbol español. Tampoco descartó que el CSD acabe personándose en una posible causa penal.
Más mudo. No se conoce la opinión ni de Ángel María Villar ni de Victoriano Sánchez ArminioPresidentes de la Federación Española y del Comité Técnico de Árbitros durante el período en que presuntamente los pagos a Enríquez Negreira. Sí se conoce lo que opina Luis Rubiales y Luis Medina Cantalejo, los sucesores en esos respectivos cargos. El primero ha insistido en desconectar haciendo insistido en que la primera medida que recayó en la presidencia de la RFEF fue la destitución de la cúpula de la CTA. El mandatario se ha puesto a disposición de la Fiscalía, pero no quiere convertidor se protagonista de este asunto, como ayer al no comparar ante los medios tras la reunión de trabajo de los candidatos a sede del Mundial 2030. Medina Cantalejo, por su parte , ha insistido en defender la honorabilidad de los arbitros. Según él, no recibió instrucciones de Enríquez, del que dijo no saber bien cuál era su ocurrido durante sus años de vicepresidente.
La defensa de Enríquez, por cierto, presentó ayer un informe médico en el que alega que el excolegiado sufre un principio de alzhéimer que podría eximirle de declarar, e incluso le podría permitir eludir una futura causa penal, según anunció ‘El Español’.
Quedan por hablar también los organismos internacionales. El punto de ebullición del escándalo ha coincidido con la visita a Madrid de Alejandro Ceferín, presidente de la UEFA, que no ha tenido ninguna intervención pública. En principio, espera la actuación de la Justicia española, y en función de estas resoluciones puede activar también una causa administrativa a través de la FIFA, cuyo resultado final puede ser la expulsión del Barcelona de las competiciones europeas.


