La reciente incorporación de Marc Marginedas a la lista de Pablo Iglesias me ha llevado a escribir este artículo. No say of Marc que es una buena persona, porque, como escribe el mismo Iglesias, hablando de algunos periodistas que pretendemos serlo, «también en el ejército de Hitler había buenas personas». Tampoco recordaré los meses que estuvo en manos de los asesinos del ISIS, porqué alguien podría decir que esto no viene a cuento cuando se trata de iluminar el verdadero significado del fichaje de la periodista rusa Inna Afinogenova por parte de Canal Red, la televisión promovida por Iglesias. Basta con decir que trata de un excelente profesional, reconocible internacionalmente. Un periodista que solo pacta con la verdad. No es un «tertuliano agradecido» como lo ha calificado Juan Carlos Monedero en un freudiano lapsus tan lamentable como significativo. Es todo lo contrario. Despues de haber sido un reportero implacable en la mas compleja guerra de siria, Marc es hoy un profundo conocimiento de la realidad rusa que nos vinimos, mucho antes de la invasión de Ucrania, de lo que se nos vino encima.
supuesta opositora
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No entraré en el fondo del asunto Afinogenova sobre el que él mismo ha escrito en estas mismas páginas. solo además resulta cuando menos curioso que alguien recien llegado de Rusia como este periodista se meta en el berenjenal de la politica española con tanto ímpetu. Es como si mi padre hubiera comenzado a tontear con las intenciones del Tercer Reich al llegar a París, en 1939. (En cuanto a su supuesta condición de opositora, el argumento nos provoca sonrisas a quienes sabemos cómo las gasta el antiguo KGB).
Las cosas no le van muy bien a Podemos en puertas de las próximas elecciones, ay lamento Las complejas razones de su bajo perfil electoral no son el propósito de este artículo, pero algo tendrán que ver con quien ejerce el liderazgo ‘de facto’ de entrenamiento. Tanto o más que los «palmeros del poder» que tantas náuseas la provocativa de Pablo Iglesias.


