pedro sanchez quedó a comer enero de 2014 con tres periodistas. El ahora presidente de gobierno acudió en solitario a un restaurante cercano al Congreso, con una mochila al hombro y traje sin corbata, y nada más tomar asiento anunciado que quería liderar el PSOE. Aquello sonaba a alardeó. Más allá de los círculos del socialismo madrileño, donde él se había criado, muy pocos le conocían. Solo uno de los tres redactores, y esto es algo que no habla muy bien de los otros dos, publicó la noticia. Visto con la perspectiva que otorga el tiempo, era una gran exclusiva: el amanecer del directente político más importante de la última década en España. Pero la periodista no tituló con Sánchez. En este momento, podría ser cualquiera, una más de las cerca de 800.000 personas que comparten esos apellidos. «La tregua previa a las primarias del PSOE alienta a nuevos aspirantes a sondear apoyos», señalaba la crónica, de Colpisa.
Seis meses después, Sánchez era el secretario general de los socialistas.
Comparado con ese momento, el jefe del Ejecutivo no lo tiene ahora tan complicado. El PSOE está dispuesto a despedirse de casi todo su poder territorial tras las elecciones locales y autonómicas del pasado domingo, y el propio Sánchez admite que «no, es fácil» que yacía en Moncloa tras el adelanto de las generales al 23 de julio porque la “derecha está envalentonada” et tiene “aliados poderosos”. Pero la inverosímil carrera de Sánchez está llena de momentos así, una todo o nada, que acaba de ganar contra pronóstico. “Es Sánchez. Siempre está reconstruyendo», señala un directe que lo ha acompañado desde el principio. estas hijo cansado pasos más importantes de una trayectoria en la que se le ha dado varias veces por acabado.
Sánchez no parecía tener nueva opción en 2014 de hacer con el liderazgo del PSOE. Su trayectoria era corta. junto a uno Óscar López allá antonio hernando, habia crecido a la sombra de jose blanco en el partido, pero siempre un peldaño por detrás de ellos, y sus dos entradas en el Congreso tuvieron, como tantos otros momentos en esta historia, bastante de por casualidad : quienes estaban por delante en las listas de retiraron y le tocó el turno. Cuando Alfredo Pérez Rubalcaba dijo que se iba y convocado primario, tras quedar tres puntos por detrás del PP en las elecciones europeas, casi nadie apostaba por él.
Todo parecía diseñado para que susana diaz Tomase el comunicado. «Sánchez tiene el síndrome del vicerrector», se reian en el partido. Es decir, su candidatureura solo buscaba pactar con la ganadora para hacerse un hueco en la ejecutiva. Pero la entonces presidenta de Andalucía frenó, pensando que no había llegado su momento, y decidió ungir a Sánchez frente a Eduardo Medina, a quien se pensó entonces (luego habría intercambiado papeles) demasiado rojo para el PSOE. Allá palabrería por Díaz era en ese momento ley dentro del socialismo, así que la mayoría de federaciones la siguieron.
Sánchez ganó de calle. los barones respirar con calma. Espero que el nuevo líder sea permeable a sus lineamientos, casi una marioneta, pero el ahora presidente del Gobierno es cualquier cosa menos dócil. Eso explicó lo que vino después.
Dejó claro desde el primer momento que no iba a permitir tutelas. Desplegó una agenda de comunicación heterodoxo, que incluía tirarse desde un aerogenerador de 70 metros de altura en el programa de Jesús Calleja, y tuvo gestos por completo ajenos a la tradición socialista, as protagonizar mítines frente a una gigantesca bandera de España y someterse al escenario a su mujer, Begoña Gómez. Pero los barones empezaron a cuestionar su autoridad casi desde el principio y los resultados en las urnas fueron malos. Primero, en general diciembre de 2015, obtuve 90 diputados. Aun así, los 123 escaños del PP quedaron lejos de la mayoría absoluta y Mariano Rajoy el cedió el testigo para intendar formar Gobierno. Sánchez pacto con Ciudadanos, algo que ahora parece increíble, pero no con Podemos. hubo que volver a celebrar los comicios y el resultado fue peor. Sánchez socavó en junio de 2016 todavía más el suelo electoral del PSOE, hasta los 85 diputados, con los populares sousendo a 136.
Allá salida única que se vislumbraba era una abstención de los socialistas para dejar gobernar a Rajoy. El propio Sánchez lo reconoció en privado a varios altos cargos del partido. No iba a provocar una nueva repetición electoral, el dijo. Solo que entonces, al ver que ningún líder abogaba territorial en público por algo así y le dejaban solo para venir el sapo y luego plantearle cuanto antes, decidiste cambiar de estrategia. «¡No es no!», insistia en cada acto, rechazando lo que el llamaba «gran coalición» y abocando a España a unas terceras generales.
Los líderes territoriales concluyeron que todo aquello había ido lejos desenmascarado. El 1 de octubre es un fecha grabada a fuego en el socialismo. El PSOE celebró la comité federal más traumático de toda su historia. La Policía tuvo que cortar el tráfico en la madrileña calle de Ferraz, donde se encuentra la sede del partido, porque fue tomada por defensores y detractores de Sánchez, insultándose y empujándose entre si. Tras 11 horas de intensas discusiones a puerta cerrada, con gritos, lagrimas e incluyendo un abortado intencional de votación en urna sin censo ni garantías promovido por sus últimas, el secretario general se rindió: su partido no le respaldaba y anunció su dimisión. «Muerto el perro, se acabó la rabia», dijo que entona Díaz tiene un histórico socialista. Nuevo error.
Visiblemente movido, Algo muy infrecuente en él, Sánchez acudió poco después al Congreso a entregar su acta de diputado, marched a su casa y desde allí vio cómo el PSOE se abstenía para que Rajoy fuera investido. «Está tocado», decian los suyos. Solo unos pocos quedan a su lado. En algún momento de ese proceso de duelo, dicen que cuando vio cómo gran parte de su equipo renegaba de él y se pasaba a la candidatureura de Patxi López, decidido jugar una vez mas y representando a las primarias. Y aquí, extremando la versión que había intentado durante el ‘no es no’, Sánchez volvió a mutar: ahora era el mártir de la izquierda.
En lugar de aparecer junto a la bandera rojigualda, en sus actos cantaba puño en alto ‘La Internacional’. De asegurar que no se espera «pactar con el populismo»; que «quiere convertir España en Venezuela», pasó un defensor ir de la mano de Podemos. Cargaba contra el Ibex-35. defensa que Catalunya es «una nación». Cuatro días antes de la votación de los militantes socialistas, concedió una entrevista a EL PERIÓDICO. “El PSOE gobernará pronto, con una moción de censura o con elecciones”, dijo.
Con la inmensa mayoría de los aparatos territoriales y los medios de comunicación en contra, aupado por la ola de rabia en las bases del partido ante la decisión de dejar gobernar al PP, apoyó solo por unos cuantos diputados (Adriana Lastra, José Luis Ábalos, Margarita Robles y Susana Sumelzo, entre muy pocos otros) y con fondos obtenidos gracias al ‘recaudación de fondos’, Sánchez Arraso. Obtuvo el 50% de los votos, frente al 40% de Díaz, que esta vez sí dio un paso al frente, y el 10% de López. Ya nadie podia segar la hierba bajo sus pies. Era Triunfo suyo y suyo solo.
Also cumplió su vaticinio: un año después de las primarias, en junio de 2018, hace ahora justo un lustro, el PSOE volvió a gobernar gracias a una moción de censura motivado por la sentencia del ‘caso Gürtel’. De nuevo, pocos confiaban. Ni siquiera en el núcleo duro del secretario general. Al principio se utilizaron más de una “exigencia democrática” ante la corrupción de los conservadores que de una vía para alcanzar el poder, pero poco a poco las piezas fueron encajando. Podemos, ERC, el PDECat, el PNV, Compromís, Bildu… Casi toda la oposición, salvo Ciudadanos, sumó a la iniciativa de Sánchez, que omitió 180 votos a favor, cinco por encima de la mayoría absoluta.
Desde entonces está en la Moncloa. primero gobernando solo. Más tarde, tras ganar dos veces consecutivas las generales, porque hubo un nuevo ensayo electoral en 2019, gracias a una coalición con Unidas Podemos durante una legislatura de vértigo, marcada por la pandemia y la guerra en Ucrania, en la que han aprobado importantes avances sociales (from the equiparación de los permisos de paternidad y maternidad a la revalorización de las pensiones, pasando por la reforma laboral), ha habito crecimiento económico, el empleo ha advertido y la inflación se ha controlado. Sin embargo, Sánchez y el PSOE están en horas bajas.
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«No tanto», responder en la dirección del partido. El poder territorial perdido tras las elecciones del domingo será enorme, pero en realidad la diferencia con PP, reflejado en los votos de los municipios, es d’apenas muy puntual Los socialistas creen que pueden darle la vuelta a través de una campaña épica, en el que Sánchez volverá a recuperar el discurso de las primarias, presentando como candidato que no tira jamá la toalla, por muy amortizado que parezca. el objetivo es reactivar votante progresista que se quedó en casa el pasado domingo con mensajes sobre los logros del Ejecutivo y el peligro de que la “ola ultraconservadora” liga a España.
El presidente reconoce la complejo de este último todo o nada. Varios líderes territoriales señalaron que el partido está «muy decaido» y que la figura del presidente del Gobierno provoca el rechazo del alcalde que suscitó Vox. Pero nunca se sabe. Al fin y al cabo, se trata de Sánchez. Hasta ahora, siempre se ha reconstruido.


