
El Banco Central de Argentina (BCRA) emite un nuevo billete de mayor denominación en respuesta a la disparada inflación que se ha apoderado del país.
El nuevo billete de 2.000 pesos -unos US$11 al cambio oficial- se emite tras un alza en los precios al consumidor de casi 95% en los 12 meses hasta el final de diciembre de 2022.
Se trata de la tasa más alta de inflación que ha experimentado Argentina desde 1991.
Hasta ahora, el billete de más alta denominación era de 1.000 pesos, que tiene un valor de US$2,70 en los mercados alternativos.
El BCRA anunció la emisión del nuevo billete en un comunicado en su cuenta en Twitter, diciendo que «conmemora el desarrollo de la ciencia y de la medicina en la Argentina», con las imágenes de médicos pioneros
Sin embargo, no se especificó cuándo entrará el billete en circulación.
Cuando se introdujo la moneda argentina actual en 1992, su valor se ancló al dólar estadounidense.
Pero ese sistema de tasa de cambio fija fue abandonado luego de la crisis financiera que afectó al país en 2001 y 2002.
Ahora en Argentina no hay una sola cotización del dólar. Hay al menos seis y la variación entre el menor y el mayor cotización es tan amplia qu’a veces supera el 100%.
A mediados del año pasado, el país tuvo tres ministros de Economía en el lapso de solo cuatro semanas, reflejo de las enormes dificultades.
En septiembre, el Banco Central también sufrió el principal cargo por intereses al 75% en un intento por contener el agudo incremento en el costo de vida.
El peso argentino ha perdido tanto valor, que un artista local usa los billetes para pintar sobre ellos, porque son más baratos que el lienzo.
Sergio Díaz, de la ciudad de Salta, recibió un cuadro que incluye la imagen del tiburón de la película de Steven Spielberg para parodiar la constante inflación que vive el país.
Argentina ha visto desaparecer el valor de los productos básicos con el aumento del costo de los bienes y servicios, incluida la energía.
La pronunciada alza de precios se atribuye principalmente a la impresión de más cena por parte del Banco Central, así como la guerra en Ucrania.
En diciembre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó otro paquete de rescate de US$6.000 millones para sacar adelante su economía, la segunda en Sudamérica.
Fue el mayor desembolso para Argentina de un programa de 30 meses de duración y que prevé un incremento de un total de 44.000 millones de dólares.
A comienzos de esta semana, Brasil y Argentina anunciaron aviones para crear una moneda común que se usaría para impulsar el comercio entre ambos países.
Los líderes de las dos principales economías sudamericanas manifestaron la necesidad de encontrar formas de financiar el comercio sin depender del dólar estadounidense, pero las discusiones se encuentran en sus primeras etapas.
Argentina no es extraña a este tipo de situaciones económicas dramáticas. En la crisis de 1989, el costo de vida alcanzó su máximo récord, por encima del 3000% anual.
No se estima que se llegue a ese nivel, pero la inflación real en constante aumento ha perjudicado a los más pobres, que hoy representan casi el 40% de la población.
La mayoría permanece con ayuda del Estado, pero esta asistencia tampoco ha logrado mantener el ritmo del alza de precios.
El salario mínimo no llega a cubrir la mitad de una canasta básica de una familia promedio e incluso una pareja con empleo registrado no tiene garantizado los ingresos mínimos para no caer en la pobreza.
Según investigaciones realizadas en 2021 por el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas) de la Universidad Nacional de La Plata y el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina, uno de cada cinco asalariados es pobre y un tercio de todos los ocupados argentinos viven en la pobreza.
Este artículo está basado en información de Thomas Mackintosh de BBC News y Verónica Smink de BBC Mundo en Argentina.
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