6 de cada 10 personas que investigan son mujeres, pero no las dejan ascender

6 de cada 10 personas que investigan son mujeres, pero no las dejan ascender

«The context of cada una de nosotras es diverso. Gran parte de la complejidad de nuestro trabajo hoy, justamente, tiene que ver con gestionar la diversidad”. Desde su lugar de subsecretaria de Federalización de la Ciencia, Tecnología e Investigación y como miembro del directorio del Conicet, la doctora Luz Marina Lardone habla de leadrazgo y genero. Pero también lo hace como mujer, trabajadora y madre, poniendo sobre la mesa los grises que atraviesan esta temática.

Refers to los obstáculos ya los recorridos distintos, to lo que muchas veces significa «ser del interior» y pelearla desde un ángulo que va por fuera de la capital. «Se arende desde los márgenes y ser mujer es un margen. Pero ser mujer y del interior es una doble lazadura”, subrayar con firma.

Sus palabras suenan más contundentes todavía en un auditorio compuesto por 21 cientificas que viajaron desde distintas provincias para representar a todas las jurisdicciones del país y reunirse en el Centro Cultural de la Ciencia. Tratar con Futuras, el 1° Encuentro Federal de Liderazgo y Comunicaciónorientado a mujeres que han realizado aportes científicos y tecnológicos de excelencia al frente de equipos de trabajo, que tienen potencial de transferencia en sus territorios.

Futura, las mujeres en la ciencia hablan de la desigualdad de género, que aún se siente


Futura, las mujeres en la ciencia hablan de la desigualdad de género, que aún se siente

La empatía puede hasta palparse en el aire. Sobre todo, porque en el centro de la escena, las palabras de Luz se encuentran eco en sus compañeras de panel. medicos Ana Franchi, presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y Nacira Muñozvicepresidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), también responsable de la atención.

El encuentro, que puso en agenda otras actividades que se prolongaron durante toda la semana, tuvo un objetivo claro: acercar, humanizar, brindar herramientas a las investigadoras científicas pero también generar la construcción de redes profesionales que las empoderen. Lo que ha atravesado la sororidad todas ellas pueden ejercer y fortalecer los puestos de liderazgo además respectivas áreas y territorios. Cuestión clave en términos de género y disidencias en el ámbito científico tecnológico argentino.

Toda acción y todo esfuerzo en este sentido suma para cambiar una realidad que puede leerse a través de los datos: Aunque 6 de cada 10 personas que investigan son mujeres, situación que continuará desde 2018 según el Diagnóstico de la situación de las mujeres en ciencia y tecnología de 2023, muy pocas de ellas acceden a las categorías de mayor jerarquía de la carrera de investigación. A esta brecha de género se la conoce como «efecto tijera».

En el Conicet, las mujeres representan el 53 por ciento de las investigadoras de los escalafones más bajos y el 60% de las becarias, pero solo entre un 23 y 25% llega a ocupar el rango de investigadora superior. Desde su creación, en 1957, el Conicet tuvo dos presidentas se recibió desde 2009. Hoy, solamente hay dos mujeres en un directorio compuesto por ocho personas (Ana y Luz).

En términos de financiamiento el panorama tampoco es equitativo. Segun datos oficiales, las investigadoras que diren proyectos reciben un 25% menos de recursos que sus compañeros varones.

No hay mejora en las cosas del sistema universitario: el 12% de los Rectorados y el 35% de los Decanatos están bajo responsabilidad de mujeres, aún cuando las estudiantes son la mayoría. Por su parte, en el INTA hubo una sola presidenta desde su fundación en 1956Susana Mirassou, entre 2019 y poco después Nacira dijo que continuaría con la gestión femenina como vicepresidenta.

Es ella quien señala que «estos años han sido de mucho aprendizaje porque no es fácil la gestión en general, y para las mujeres es menos fácil todavía». Fue una crisis personal, «primero con el sistema, y ​​luego conmigo misma», la que hizo que se Planteara -algunos años atrás- el tema de la maternidad como algo incompatible con su carrera de investigadora. Logró refugiarse en el feminismo que latía en la alumna de la Universidad Nacional de Córdoba y analizarlo como a colectivo problem, of genero, vinculado al sistema patriarcal en el que las tareas de cuidado suelen recaer en las mujeres.

Luz fue madre a los 21 años. Maternó, llevó, investigó, trabajó y se doctoró en simultáneo a medida que iba enfrentando una serie de obstáculos. “Podría hacer una lista, pero creo que es el lugar en donde una se pone lo que te lleva a superarlos. Creo en la actitud frente al trabajo, la vida, lo colectivo”, enfatiza. “Como mujeres tenemos la posibilidad de cambiar los estereotipos si no nos gustan, pero primero tenemos que asumirlossaber que están ahí”.

Ana está de acuerdo. Su primer hijo nació mientras estudiaba la carrera de sociología, que a su vez comenzó cuando estaba terminando el doctorado en Ciencias Químicas. Poco después nació su hija, quien aún le recuerda que nunca llegó a tiempo para buscarla al colegio.

«Es que cuando estás en el laboratorio ya las cinco de la tarde te subiste al colectivo para llegar», cuenta en tono suspensivo y con gesto de complicidad. «Tomar la decisión de vida no tener hijos es una dificultad, como también lo es tenerlos y conciliar todas las actividades. Es Ponerse una mochila, salir corriendo, dejarlos en un lugar, salir corriendo otra vez. Es una montaña de decisiones muy complejas”, reflexionó.

“Puede parecer una pavada, pero no lo es porque esas pequeñas cosas van determinando tu vida. Quizás no podés acompañar a los chicos a la escuela pero sí se puede ensuciar antes de las reuniones para ir a ver un partido de fútbol. Entonces, ¿qué cosas están legitimadas? Esto no cambio del todo y aunque en las nuevas generaciones la maternidad es un poco más compartida, me gustaría que no tuvieran que pasar por muchas cosas que nosotras sí”.

El Conicet, a través de acciones, asume la importancia de estos asuntos que interceptan las carreras profesionales. Un ejemplo de ello es la construcción de lecherías y jardines de infancias o espacios de cuidado. Hace poco inauguraron uno en Puerto Madryn, Chubut.

“También estamos trabajando con el Ministerio de Obras Públicas para construir otros en distintas partes del territorio. Estamos pagando un plus por jardín de infancias tanto a becarias como a becarios”, detalla Ana como otras vinculadas a la violencia laboral y de género o la búsqueda constante de equidad en las comisiones evaluadorasEntre otros.

«Estado Florero»

Futura.  Tienen altos cargos en la ciencia, pero, aseguran, las usan de "florero"


Futuras. Tienen altos cargos en la ciencia, pero, aseguran, las usan de «florero»

Entre los desafíos por abordar acerca de los liderazgos femeninos en la ciencia, se tocó el tema del -quizás conocido- «estado florero o potus». Todas rieron, consenso al unísono.

«Muchas veces, como presidenta del Conicet, viajo mucho y voy a reuniones en las que podemos hablar dos minutos, cuando nos dejan. Son los varones, sobre todo los varones porteños, los que hablan de feminismo y federalismo. Parecemos un potus en maceta ubicada en la primera fila”, dice. «Lo peor es cuando aseguran que no se dan cuentao mer, no es que lo hagan a propósito”.

Nacira, asiática. “Hay distintas categorías de potus y es una práctica bastante común. Me toca ir a lugares, como vicepresidenta del INTA y ni siquiera me miran a la cara cuando hablan. Si vas acompañado de un equipo de técnicos de Varones, ve a todos como si no estuvieras”. Por tanto, el valioso resultado del encuentro con otras científicas, levantar el teléfono y saber que están ahí y que se pueden compartir las experiencias.

Luz volvió al 2010, año en que volvió de Costa Rica -donde se doctoró- tiene un pueblo de La Pampa. Al principio no sabían adónde reubicarla. “Hasta que me llamó un grupo de varones del INTA que estaba diseñando una cartera de proyectos. ‘Tenemos algo para vos’, me dicen y me dan una pila de papeles para que haga las fotocopias y las reparta en una jornada. Pegué media vuelta y me huyó. ‘La próxima vez, llámenme para pensar’ les respondió”, recuerda.

Creo que tenemos que reflexionar para qué estamos legitimados o para qué considerando los demás que estamos legitimados. Porque si alguien pensó que yo era buena para sacar fotocopias y ese lugar que me asigna, al menos tengo dos posibilidades: o me cargo para cambiarlo o me victimizo. Es importante saberlo, porque vemos que la manera en que nuestra legitima no siempre se relaciona con el conocimiento”, subrayó.

Dentro de poco, el Argentina Roja de Género, Ciencia y Tecnología, fundada por Silvia Kochen y Diana Mafía junto a Ana, cumple un cumulir 40 años. Ella recuerda todo, desde las primeras reuniones en las que si sumaban 10 o 15 personas era muchísimo. Pero tampoco olvida su primera «pelea» contra el machismo: a los 7 años, cuando quería ir a la cancha y jugar al fútbol con los varones. Nada de muñecas: ella tenía el juego de química que el habia regalado a su papa y ya visualizaba trabajando en lo que su imaginacion el dictaba que podia ser un laboratorio.

“Nosotras hablamos siempre con las que llegaron, con las que están adentro del sistema, pero no con las que no llegaron. Muchas van quedando en el camino porque no se bancan estas cosas. El sistema científico tecnológico es duro para todos y sin duda tenemos que seguir reflexionando sobre los modelos de liderazgo”.

MEDIO

Mira también