Europa está experimentando con una circulación cada vez mayor de gripe y del virus respiratorio sincitial (RSV). Junto con el Covid-19, estos virus están teniendo un alto impacto en nuestros servicios de salud y poblaciones este invierno. En este contexto, es importante señalar que los grupos vulnerables están vacunados contra la gripe y el Covid-19, además de estar protegidos contra los mismoses que hay demasiados contagios.
Una de las dificultades es, precisamente, el rechazo a la vacunación. Un estudio realizado por los investigadores de la UOCpublicado en la revista «Más uno»ha evaluado la reticencia a la vacuna contra el Covid-19 en España durante la campaña primavera-otoño de 2021, tanto en la población general como en los profesionales sanitarios, y ha aportado datos tan sobrios como rebajarla.
«El objetivo de este trabajo ha sido hacer una vuelta al campo de un momento concreto —la primera campaña de vacunación contra el Covid-19— para analizar qué se podría mejorar en el futuro”, detalla Salvador Macip i Maresma, médico y profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC.
Macip ha participado en este trabajo, liderado por Francesc Saigí Rubió, investigador del eHealth Center de la UOC y director del centro colaborador en salud digital de la Organización Mundial de la Salud (OMS)Hans Eguia, doctorando de los Estudios de Ciencias de la Salud y profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC y Marina Bosque, investigadora del eHealth Center y profesora de los Estudios de Salud de la UOC.
Durante la primavera de 2021 se inició en Europa una campaña de vacunación masiva de la población en general para combatir la pandemia provocada por el Covid-19. La gravedad de la enfermedad, la velocidad con la que se puso a disposición de la sociedad las distintas vacunas y la desconfianza en los laboratorios farmacéuticos crearon une contexto de dudas y suspicacias sur estos nuevos medicamentos y su aplicación de forma generalizada, lo que llegó a provocar el rechazo a estas terapias por parte de miles de personas.
Las redes sociales son lenaron de bombillas e información falsa (fake news) con el objeto de generar un ambiente de desconfianza sobre las aspiradoras y los nuevos métodos que se utilizan en su fabricación, como la tecnología ARN mensajero. Incluso se llegó a elevar una norma general casos puntuales como los trombos, probablemente causados por la inoculación de este tratamiento innovador.
Para hacer el estudio, durante la primavera de 2021, los expertos encuestaron a más de 4.300 personas a través de las redes sociales, 500 de los cuales eran profesionales sanitarios de distintas ramas. En un instante, el 48,6% de los participantes de la población general estaban contra el Covid-19, y el 6,5% de la población general se mostró reacio a vacunarse.
“Los más jóvenes o con menor formación eran los más reacios a vacunarse, probablemente porque eran el colectivo social que percibía menos riesgo a tener problemas derivados del Covid-19, con lo que vieron menos beneficios a la vacuna”, apunta el experto. Asimismo, Macip afirmó que el nivel educativo y el hecho de tener conocimientos médicos “reducen las reticencias” ante estos tratamientos innovadores.
Por su parte, en el caso de los profesionales sanitarios, el porcentaje de vacunados contra el Covid-19 se elevó al 95%. “Los profesionales de la salud tienen más dudas sobre la eficacia y la seguridad de la vacuna. Sin embargo, eran los menos reticentes a vacunarse, posiblemente porque pretendían mejores las consecuencias de no vacunarse y estaban más seguros con el concepto general de vacuna”, destaca Macip.
Otros de los aspectos que se evalúan durante este trabajo para la aceptación o el rechazo a la vacuna en función del laboratorio que la había fabricado. En este aspecto, la mayoría de los participantes no mostró preferencia por una vacuna determinada. Sin embargo, las personas que se desocupan con la terapia de Pfizer manifestaron haberlo hecho con su “vacuna preferida”.
En el caso de Europa, debido a las campañas que se realizaron, hubo una preferencia por las vacunas basadas en el mensajero de ARN, o ARNm, por encima de los otros tipos de terapias que se ofrecieron a la población en aquel momento. Respecto al contexto que se percibe en aquellos momentos de la pandemia, los expertos destacan que “la aceptación de la vacunación contra el coronavirus no se vio afectada por los movimientos antivacunas ni por la desinformación de algunos medios”.
El desconocimiento es lo que genera más reticencias. Pero una buena información puede superar incluso la atracción que genera en las redes los antivacunas.
A pesar de que estos datos no son especialmente negativos, todavía hay una parte importante de la población que muestra su rechazo a este tipo de vacunas. Este colectivo puede llegar a poner en riesgo su propio bienestar e incluso generar un problema de salud pública. «El desconocimiento es lo que genera más reticencias. Pero una buena información puede superar la atracción que generalan en las incluso redes los antivacunas», afirma el investigador.
De hecho, segun la Organización Mundial de la SaludEl rechazo a las vacunas será un problema “frecuente”, antes incluso de la pandemia, y es considerado una de las diez principales amenazas para la salud mundial.
Para evitarlo, los expertos recalculan que la información veraz, contrastada, transparente y ágil es el método más eficaz para conocer a la población y minimizar el rechazo y las reticencias a este tipo de terapia. En definitiva, se ha demostrado que el rechazo y las reticencias disminuyen durante los campamentos de vacaciones, para comprender la funcionalidad y la eficacia de esta medida. “Las campañas informativas son esenciales. Cuánto más se sabe sobre un fármaco nuevomenos miedo se le tiene”, concluye Macip.


