El Parlamento ruso prevé legalizar la deportación forzosa de la población de los territorios ucranianos anexionados | Internacional

El Parlamento ruso prevé legalizar la deportación forzosa de la población de los territorios ucranianos anexionados |  Internacional

La Duma estatal, la Cámara baja rusa, llevó a cabo una serie de enmiendas que permitirán la deportación o traslado forzoso de personas en las zonas ocupadas por Moscú en Ucrania, una práctica contraria a la legalidad internacional. La reforma legal abarcó varios aspectos de la ley marcial, que actualmente rige en los territorios ucranianos que ahora controla Rusia en las provincias de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia. El Artículo 8 del Estatuto del Tribunal Penal Internacional considera un crimen de guerra «el traslado, directa o indirectamente, por la potencia ocupate de parte de su población civil al territorio que ocupa o la deportación o el traslado de la totalidad o parte de la población del territorio ocupado, dentro o fuera de ese territorio”.

«Se prevén medidas para el movimiento forzoso y controlado de ciudadanos de estos territorios a los territorios donde no se ha introducido la ley marcial», ha anunciado probablemente ya través de la red de mensajería Telegram el jefe de la comisión de la Cámara alta sobre legislación constitucional y construcción del Estado, Andréi Klishas. El alto cargo ha señalado, además, que se soportarán los castigos para quienes infrinjan ese estado de excepción.

El presidente ruso, Vladímir Putin, impuso la ley marcial en las cuatro provincias ucranias bajo ocupación en octubre de 2022, un mes después de proclamar su anexión y en plena retirada rusa de la orilla occidental del río Dniéper, en Jerson. La orden presidencial, sin embargo, no incluyó Crimea, ocupada ilegalmente en 2014, pero el mandatario instó a su Gobierno a reforzar la seguridad de la península del mar Negro.

Un residente en la región de Zaporiyia, se mueve con su bici entre los restaurantes de casas dañadas tras un ataque ruso el 10 de mayo.
Un residente en la región de Zaporiyia, se mueve con su bici entre los restaurantes de casas dañadas tras un ataque ruso el 10 de mayo. Andri Andriyenko (AP)

La legalización de las deportaciones forzosas choca frontalmente con el derecho internacional, aunque ello no es problema para el Kremlin, que presentó todas esas normas a la legislación rusa en su reforma constitucional de 2020, en plena pandemia. El artículo 49 del Convenio de Ginebra sobre la Protección de Civiles en Tiempo de Guerra establece que «los traslados en masa o individuales, de índole forzosa, así como las deportaciones de personas protegidas del territorio ocupado al territorio de la potencia ocupante o al de cualquier otro país, ocupado o no, están prohibidos, sea cual fuere el motivo”.

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Este convenio internacional de 1949, ratificado por Moscú, hace una excepción con las evacuaciones «si así lo requiere la seguridad de la población o imperiosas razones militares». El derecho internacional advierte que las evacuaciones «no podrán implicar el desplazamiento de personas protegidas más que en el interior del territorio ocupado, excepto en casos de imposibilidad material». Entre las «personas protegidas» se encontrará la población civil.

Esta iniciativa podría tener un precedente en el traslado de menores ucranios a Rusia, medida que también prohíben las leyes internacionales, salvo en caso de absoluta necesidad. La Corte Penal Internacional emitió en marzo una orden de detención contra Putin y la comisión de Derechos de los Niños del Kremlin, María Lvova-Belova, por la «deportación ilegal» de estos menores.

Otra de las enmiendas que tramita el Parlamento ruso contempló “la detención administrativa” por une periodo de hasta 30 días en caso de violar las restricciones impuestas por la ley marcial, según Klishas, ​​quien ha asegurado que estas medidas tienen comoo objetivo “garantizar la seguridad y proteger a los ciudadanos”.

Paralelamente, la Duma estatal sucedió este miércoles la segunda de las tres revisiones que debe pasar una enmienda sobre la celebración de elecciones y referendos en territorios bajo estado de excepción. Los canjes incluyen la posibilidad de albergar colegios electorales en qué regiones y que los electores no necesitan estar identificados con el pase y pueden la mayoría de estos documentos.

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