Investigadores españoles revelan el doble papel del gen p53

Investigadores españoles revelan el doble papel del gen p53

El gen p53 en las células es un viejo conocido de los investigadores en el desarrollo de distintos tipos de cáncer, incluidos los cánceres sanguíneos, cuando hay determinados. Lo que no se sabía, y descubre un estudio hecho por investigadores españoles, es que las mutaciones en este mismo gen también están implicadas en el desarrollo de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica.

Conocida como el Guardián del Genoma, la proteína codificada por el gen p53 contribuye a mantener la integridad del material hereditario de las células, regulando múltiples funciones celulares en respuesta a diferentes formas de células.

En un estudio que se publicó en «Naturaleza Investigación cardiovascular», el grupo liderado por José Javier Fuster, investigador del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), demuestra que dichas aceleran también el desarrollo de la aterosclerosis, la causa subyacente a la mayor parte de las enfermedades cardiovasculares, la primera causa de mortalidad en el mundo y una de las mayores cargas económicas por los sistemas sanitarios.

Cada día, una persona adulta genera cientos de miles de millones de células sanguíneas. Sin embargo, este proceso es necesario para facilitar la aparición de mutaciones en las células encargadas de su producción.

Junto con otros grupos, los investigadores están analizando datos de células sanguíneas de más de 50 000 personas.

“Observamos que los portadores de adquiridos en p53 presentan un mayor riesgo de desarrollar enfermedad coronaria y enfermedad arterial periférica, de forma completamente independiente de los Factores de riesgo cardiovascular tradicionales, como presión arterial alta o niveles de colesterol en sangre.», explica José Javier Fuster.

Los resultados de estos estudios en modelos animales de aterosclerosis mostraron que los ratones portadores de mutaciones en p53 desarrollan aterosclerosis de forma acelerada, principalmente debido a una proliferación anormalmente elevada de células inmunes en la pared de las arterias.

“Esta combinación de observaciones en humanos y estudios experimentales en animales proporciona evidencia sólida de que estas mutaciones aumentan el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular”, asegura Fuster.

Paraca Valentín Fusterdirector general del CNIC y uno de los autores de la investigación, este trabajo «amplía el conocimiento del papel de las mutaciones adquiridas en células sanguíneas, un fenómeno llamado hematopoyesis clonal, como un nuevo factor de riesgo cardiovascular».

José Javier Fuster crea que a medio plazo, detectar adquiridos en p53 o en otros genes ligados a hematopoyesis clonal podría contribuir a la identificación de pacientes de alto riesgo, tanto en relación con enfermedades cardiovasculares como con neoplasias hematológicas. Y a más largo plazo, añade, “identificar estos paralelos” os ayudará a diseñar estrategias personalizadas de prevención de riesgo cardiovascular, dirigidas a prevenir los efectos específicos de estos afectados”.

Sin embargo, esto todavía se aplica a los años de investigación y nuevos ensayos clínicos, reconoce.

Identificar estos cambios “os ayudará a diseñar estrategias personalizadas de prevención de riesgo cardiovascular

Así, en cuanto al posibilidad de detectar estos afectados en la clínica diaria, Fuster afirmó que no algunos de estos afectados son detectados ya en la clínica en el contexto de la caracterización de neoplasias hematológicas, «las strategias de secuenciación y análisis informático que serán aplicables a la población libre de este tipo de cáncer son todavía complicadas de aplicar en la clínica diaria.

Los investigadores destacan que los mecanismos por los que las mutaciones en diferentes genes contribuyen a la enfermedad cardiovascular son diferentes, «lo que puede en el futuro abrir la puerta una estrategia de prevención personalizada de la enfermedad cardiovascular dirigida a los efectos específicos de las distintas distintas”, indica Nuria Matesanzinvestigadora del CNIC y coprimera autora del artículo.

En el caso del confinamiento cardiovascular aterosclerótico, añade el investigador, el objetivo es mejorar la prevención, tanto en el contexto de la prevención primaria como en el de la prevención secundaria en pacientes en los que existe evidencia de confinamiento cardiovascular.

En el futuro se podrán diseñar estrategias personalizadas de prevención de la fermentación cardiodirigida a los efectos específicos de las distintas mutaciones

La principal limitación es el diseño de las intervenciones terapéuticas. Explica Fuster, “para la mayoría de mutaciones ligadas a hematopoyesis clonal, incluidas las que evolucionan al gen p53, carecemos de evidencias suficientes para identificar intervenciones que preventivas o atenúen el riesgo cardiovascular asociado a estas mutaciones. En este sentido, el artículo que ahora publicamos sugiere que intervenciones que dificultan la proliferación de macrófagos podrían ser efectivos en el caso de mutaciones en p53, pero serán necesarios nuevos estudios para demostrar esta posibilidad”.

Para otras mutaciones, como afecta al gen TET2, también estudiado en este artículo, se ha demostrado de antemano que factores inhibidores de la citoquina IL-1beta, como el canakinumab, pueden prevenir el riesgo cardiovascular asociado a este determinante. Sin embargo, reconoce que esto se basa en experimentos en modelos animales y análisis retrospectivos de ensayos clínicos con fármaco, por lo que “serán necesarios nuevos ensayos clínicos que evalúen esta posibilidad de forma prospectiva”.