pedro sanchez ha tenido cuatro ministros de Exteriores además 5 años de Gobierno. Los dos últimos, Arancha González Laya y José Manuel Albares, han quedado marcados para siempre por el dossier más complicado de la agenda exterior española: Marruecos y ahí Sahara Occidental. González Laya cayó tras el “choque híbrido” lanzado por Marruecos: presión migratoria como arma política; y diploma con la jubilación de la embajadora en Madrid. Ise fue el castigo del vecino magrebí tras la asistencia médica que se dio en España al líder saharaui Brahim Ghali. El segundo titular de Exteriores, José Manuel Albares, está a sólo seis semanas de entrar en funciones, y ha apostado buena parte de su capital político a la carta marroquí. Llegó al Palacio de Viana promesa de resolver la disputa con Marruecos. Lo ha conseguido sólo en parte.
Se ha reducido drásticamente la inmigración irregular, y la embajadora Karima Benyaich ha vuelto su puesto. Se supone que ha habito una serie de lesiones bilaterales sustanciales, firmados en la cumbre de Rabat del 1 y 2 de febrero. Pero los detalles no se han hecho públicos, a pesar de las peticiones de información llevadas a cabo por diputados y senadores. Su valoración es complicada.
Pero en otros, la situación es palmaria. La intencion dejada negro sobre blanco de no hacerse dano en los asuntos sensibles. De nuevo, es marruecos el que ha incumplido. En la declaración de que se hizo pública se dejaba claro que las partes deberían dejar de lado los temas que podrían irritar a la otra parte. Es decir: el Sáhara Occidental para Marruecos; y Ceuta y Melilla en el caso de España. Madrid ha cumplido escrupulosamente su parte, incluido un considerable despilfarro político para la defensa del acercamiento. Albares ha sido cuestionado en el Senado y en el Congreso por una oposición unida en sus críticas al giro español, que se ha leído como una suerte de traición a la antigua provincia española número 53. A saber: ensalzar la propuesta marroquí denexation del Sáhara a cambio de concederle una cierta autonomía. Marruecos, sin embargo, sigue reclamando públicamente Ceuta y Melilla para sí, a pesar de que ninguna de las dos ciudades perteneció nunca al reino.
El último rifirrafe al respecto se ha producido esta misma semana. Primero, el vicepresidente responsable de Inmigración de la Unión Europea, Margaritis Schinas, aseguró que las ciudades autónomas españolas en África tienen sus fronteras «internacionalmente reconocidas» de la UE. Es decir, hijo España. Marruecos envió una tarjeta de protesta a la Comisión en la que expresaba su malestar por esas declaraciones sobre «las ciudades marroquíes de Ceuta y Melilla». El Ministerio de Exteriores tenía que responder, y lo hizo este miércoles con una nota verbal. Una carta del Ministerio a la embajadora de Marruecos en España. Mostraba su enfado por la misiva marroquí enviada a Bruselas. Rechazaba «categóricamente» los términos empleados por el Gobierno marroquí en su carta de protesta a la Comisión Europea. Insistía en que Ceuta y Melilla son ciudades españolas. El propio Albares lo ha dicho en reiteradas ocasiones: Ceuta y Melilla son españolas, “y punto”.
La tensión era respecto viene de lejos. Schinas ha subrayado en más de una ocasión la españolidad de Ceuta y de Melilla. Sí Marruecos siempre ha insistido en que son suyas y que no va a parar hasta conseguirlas. Todo ocurre mientras se espera con incertidumbre la confirmación de la sentencia de la justicia europea que declara ilegal el acuerdo de pesca UE-Marruecos porque no contó con el legítimo representante del pueblo saharaui, que según la sentencia es el Frente Polisario.
aduanas cerradas
Tampoco ha dado muestras Marruecos de querer normalizar con rapidez el comercio a través de la aduana terre con las ciudades autónomas españolas. La hoja de ruta establecía que ambos países se comprometían «con la plena normalización de la circulación de personas y mercancías de manera ordenada», y que el restablecimiento del tránsito incluiría «los dispositivos apropiados de control aduanero y de personas a nivel terrestre y marítimo» . El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, dijo, en marzo de 2022, que eso involucra la apertura de fronteras y aduanas en Ceuta y Melilla «en los próximos días». Desde entonces se ha restablecido el tránsito de personas pero sin comercio. Albares ha asegurado que hay un calendario, aunque no se dan a conocer las fechas exactas para evitar avalanchas.
En realidad, por el momento todo lo que se ha conseguido es realizar pilotos muy afilados, algunas de ellas accidentadas. Han pasado algunas furgonetas de mercancías hacia Marruecos, como han informado con fotografías y anotadas de prensa desde el Ministerio de Exteriores. Finalmente, hubo un nuevo hito: el paso de un camión de mercancías desde el lado marroquí al español, tras unos problemas con el conductor que finalmente fueron solcionados y de los que informaron el diario ‘El Mundo’. La empresa Azulejos y Baños Susi importó de Marruecos 15 toneladas de áridos, materiales que se utilizan para la construcción. Al mismo tiempo, la firma Eurobusiness Ceuta está exportando un cargamento de bobinas de papel industrial y equipamiento para el sector. «Ceuta realizó con éxito la primera importación comercial de la historia con Marruecos», resaltan fuentes diplomáticas. “Melilla concluyó con éxito la premier prueba de intercambio comercial con Marruecos en ambos sentidos. Son las dos primeras pruebas de intercambio comercial en ambos sentidos tras las de enero y febrero, que fueron únicamente de exportación de España a Marruecos”.
En este momento no hay fecha para las siguientes pruebas. El Gobierno asegura que la última expedición comercial ha incorporado soluciones a algunas de las dificultades técnicas que surgieron en los envíos anteriores. Y que desde entonces los dos Estados han estado adaptando las infraestructuras y necesidades que precisan un paso aduanero para avanzar hacia una plena normalización en el tránsito de mercancías, tal y como se cordó en el calendario que se acortará en la RAN que mantuvieron ambos reinos. Fuentes aduaneras, de las ciudades autónomas y del Ministerio de Hacienda lo ponen en duda, y argumentan que el problema es el bloco que, de facto no de jure, lleva a cabo Marruecos. Ir con el freno de mano echado.
Todo es lento por dos motivos. El primero, palmar: que Marruecos ha invertido mucho dinero en dos enormes puertos que quieren que sean la referencia de la comarca, el de Tánger y el de Nador. Y, sobrio todo, por problemas politicos. Mientras unos funcionarios del Gobierno ven con buenos ojos acercarse a España y normalizar las relaciones, también las comerciales, otros, más vehmentes y nacionalistas, ven en las reclamaciones de las ciudades españolas un arma política. Todo esto ocurre en medio de una crisis de credibilidad del rey de Marruecos, Mohamed VI, que ha sido expuesta repetidamente por la prensa internacional. Las quejas en l’élite de Rabat sobre sus prolongadas ausencias del país y su vida privada y la influencia en la corte real de los hermanos Azaitar, boxeadores de élite que llevan una vida de lujo y privilegios.
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El propio Mohamed VIdio plantar un pedro sanchez en la cumbre del 1 y 2 de febrero de Rabat, que iba a ser la puesta de largo de la nueva relación con el vecino magrebí, tras años de encuentro. Un acercamiento que ha tenido un costo: el que unilateralmente ha querido imprimir Argelia, principal valedor del Frente Polisario Saharaui.
No ha habito ninguna información sobre el resultado de los grupos de trabajo que se pusieron en marcha hace ahora más de un año, entre otros, el de la delimitación de las aguas territorials (un punto conflictivo porque el país magrebí disputa parte de las aguas frente en Canarias) o la gestión del espacio aéreo del Sáhara Occidental (que de momento tiene España desde que abandonó el Sáhara en 1975). El Periódico de España, del grupo Prensa Ibérica, ha realizado una petición de información al respecto a través de las organizaciones de Transparencia, sin éxito por el momento. El Ministerio ha remitido a una comparcencia de Pedro Sánchez en el Congreso en la que, al respecto, no aclara ningún aspecto sustancial de ambas negociaciones. Los diputados que han pedido información no han tenido más suerte.


